Ciudad de México: un viaje entre historia, sabores y raíces que permanecen

Turismo

Una capital vibrante que se preparaba para recibir al mundo en el Mundial de Fútbol 2026,

mientras preserva la memoria de sus pueblos originarios, sus tradiciones y su extraordinario patrimonio cultural.

 

Nuestra aventura mexicana comenzó en la Ciudad de México. A bordo de un moderno Boeing 737 MAX de Aeroméxico, partimos desde Montreal en un vuelo directo de aproximadamente cinco horas y media. La experiencia con una de las principales aerolíneas de México fue muy positiva, destacando la puntualidad, la comodidad de sus asientos y la cordial atención de la tripulación.

Durante el trayecto disfrutamos de un servicio de bebidas de cortesía que incluyó refrescos, café, cerveza, vino y licores, detalles que hicieron más agradable el viaje. No es casualidad que Aeroméxico haya recibido importantes reconocimientos internacionales, entre ellos el APEX Best Global Airline in North America, una distinción que refleja su compromiso con la calidad del servicio y la experiencia de sus pasajeros.

 

La Condesa: nuestro primer contacto con la capital

Al llegar a la capital mexicana, lo primero que llama la atención es la calidez de su gente. Hospitalarios y amables, los habitantes de esta gran metrópoli contribuyen a que el visitante se sienta bienvenido desde el primer momento.

Nos hospedamos en el barrio La Condesa, reconocido por sus amplias áreas verdes, su elegante arquitectura art déco, neocolonial y funcionalista, así como sus concurridos parques. Considerado uno de los sectores más vibrantes, bohemios y cosmopolitas de la Ciudad de México, fue el punto ideal para comenzar a descubrir la riqueza cultural de esta gran metrópoli.

 

Ciudad de México: una capital que se prepara para recibir al mundo

Nuestra llegada coincidió con los días previos a la Copa Mundial de la FIFA 2026, un acontecimiento histórico para México, uno de los países anfitriones junto con Canadá y Estados Unidos. En las calles se percibía la emoción y el ambiente de preparación ante la llegada de aficionados provenientes de diferentes partes del mundo.

La ciudad lucía renovada y llena de color: las escaleras de numerosos puentes estaban pintadas con diseños que resaltaban la belleza urbana, mientras distintos espacios públicos mostraban detalles que reflejaban el entusiasmo por esta gran celebración deportiva internacional.

 

Sabores de México: una experiencia en Cantina La No. 20

Nuestra primera parada gastronómica fue el restaurante Cantina La No. 20, ubicado frente al emblemático Ángel de la Independencia.  

Este monumento, construido para conmemorar la Independencia de México, es mucho más que una referencia arquitectónica: es un punto de encuentro para celebraciones nacionales, victorias deportivas y grandes manifestaciones públicas. Los visitantes también pueden subir hasta su mirador y disfrutar de una hermosa vista del Paseo de la Reforma.

En Cantina La No. 20 tuvimos la oportunidad de degustar algunas especialidades representativas de la gastronomía mexicana. Probamos un guacamole cantinero acompañado de chicharrón, tacos de camarón, sopes de tuétano, una preparación que combina la textura crujiente de la masa de maíz con la suavidad y el intenso sabor de la médula ósea.

 

 

Tacos de camarón
Photo crédit: Orbita Popular

Guacamole cantinero y Sopes de tuétano
Photo crédit: Orbita Popular

Otra experiencia gastronómica memorable fue nuestra visita a la Sala Gastronómica del Museo Nacional de Antropología. Allí tuvimos la oportunidad de acercarnos a los sabores de la cocina tradicional maya y degustar la cochinita pibil, un delicioso platillo preparado con carne de cerdo marinada en achiote y cocinada lentamente, considerado uno de los grandes tesoros de la gastronomía de la península de Yucatán.

El menú también incluía otras experiencias gastronómicas tradicionales como los chapulines y los escamoles; sin embargo, en esta ocasión no nos atrevimos a probarlos. La experiencia se completó con refrescantes cócteles a base de tequila, una cerveza Modelo bien fría y selectos jugos de frutas.

Esta primera inmersión en la gastronomía y el ambiente de la capital mexicana fue apenas el comienzo de un recorrido que nos llevaría a descubrir algunos de sus museos más fascinantes, monumentos históricos y rincones llenos de cultura, tradición y modernidad.

 

La memoria de México vive en sus palabras

Como traductora y periodista, esta riqueza lingüística despertó especialmente mi interés. Al recorrer la Ciudad de México descubrí que muchos nombres de calles, plazas, monumentos y espacios culturales conservan palabras provenientes del náhuatl y de otras lenguas originarias, integradas naturalmente al español cotidiano.

Lejos de ocultar sus raíces, México las muestra con orgullo y las convierte en parte viva de su identidad. Cada nombre es una pequeña ventana hacia la historia de un pueblo, una memoria que permanece presente en la vida moderna de una de las grandes capitales del mundo.

Esta experiencia nos recuerda que los países no deben sentir vergüenza de sus orígenes; por el contrario, sus raíces culturales, sus lenguas y sus tradiciones son tesoros que merecen ser preservados, compartidos y celebrados por las nuevas generaciones.

 

Una ciudad en movimiento ante el Mundial 2026

Como todo gran destino, la Ciudad de México es una ciudad viva, donde conviven celebraciones, transformaciones y también los acontecimientos propios de una gran capital.

Durante nuestra estancia, algunas manifestaciones del gremio docente ocasionaron cierres temporales en determinadas zonas del centro histórico, lo que nos impidió visitar algunos de sus reconocidos museos. Sin embargo, lejos de ser una decepción, esta circunstancia se convirtió en una nueva razón para regresar y continuar descubriendo una ciudad que parece inagotable.

 

El Castillo de Chapultepec: un viaje entre historia, arte y elegancia imperial

En lo alto del Bosque de Chapultepec se encuentra uno de los lugares más fascinantes de la Ciudad de México: el Castillo de Chapultepec, un recinto donde cada sala parece contar un capítulo de la historia mexicana.

Recorrer sus pasillos es realizar un verdadero viaje en el tiempo. Los grandes murales que decoran sus espacios narran momentos fundamentales del país, desde las antiguas civilizaciones y la conquista hasta las luchas por la independencia y la construcción de la identidad nacional. Cada imagen invita al visitante a comprender los acontecimientos que marcaron el destino de México.

 

 

 

Photo crédit: Orbita Popular

El castillo también conserva la huella del Segundo Imperio Mexicano y de la época en que fue residencia del emperador Maximiliano de Habsburgo y la emperatriz Carlota. Sus elegantes salones, vitrales, muebles, porcelanas y detalles arquitectónicos reflejan la sofisticación y la opulencia de aquella época, creando un interesante contraste con la historia de luchas sociales y transformaciones que vivía el país.

 

Photo crédit: Orbita Popular

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Más que un museo, el Castillo de Chapultepec es un testimonio vivo de México: un lugar donde el arte, la memoria y la historia dialogan con el visitante en cada rincón.

 

La Casa Azul: un encuentro íntimo con el universo de Frida Kahlo

En el tradicional barrio de Coyoacán se encuentra el Museo Frida Kahlo, conocido mundialmente como la Casa Azul por el intenso color de sus muros. Este lugar, donde Frida Kahlo nació, vivió gran parte de su vida y falleció en 1954, permite al visitante acercarse no solamente a su obra artística, sino también al universo íntimo de una de las figuras más emblemáticas de México.

Al recorrer sus habitaciones, sus jardines y sus espacios personales, se descubre una faceta más humana de la artista. Uno de los lugares que más me impactó fue el espacio que Frida tenía reservado para ella misma: su habitación, donde podía descansar, crear y encontrar momentos de tranquilidad frente a los numerosos problemas de salud y las intervenciones quirúrgicas que marcaron gran parte de su vida.

Entre sus objetos personales, sus pinturas y los rincones llenos de color, se percibe la fuerza de una mujer que transformó el dolor en arte. También está presente su intensa historia de amor con el muralista Diego Rivera, una relación apasionada y compleja que forma parte inseparable de la vida y obra de ambos artistas.

 

Photo crédit: Orbita Popular

Para mí, esta visita tuvo además un significado muy especial. Desde niña supe que mi nombre, Frida, tenía origen germánico, un dato que mi padre siempre me transmitió. Al conocer más sobre la vida de la artista descubrí que su padre, Guillermo Kahlo, fotógrafo de origen alemán, fue quien eligió ese nombre para ella. Originalmente se escribía Frieda, palabra de origen alemán que significa «paz». Con el tiempo, la artista eliminó la «e» y adoptó la forma Frida, nombre con el que pasó a la historia.

 

Photo crédit: Orbita Popular

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Encontrarme en la casa de una mujer que llevaba mí mismo nombre creó una conexión inesperada y emotiva. Más allá de admirar a la artista reconocida mundialmente, sentí que este lugar me invitaba a reflexionar sobre la identidad, los nombres que heredamos y las historias que, de alguna manera, nos unen a otros seres humanos a través del tiempo y las culturas.

 

Xochimilco: donde la tradición mexicana navega entre flores y mariachis

Nuestra visita a Xochimilco nos permitió descubrir una de las tradiciones más coloridas y emblemáticas de la Ciudad de México. A bordo de una trajinera, rodeados de flores, música de mariachis y el ambiente festivo que caracteriza sus canales, comprendimos por qué este lugar sigue siendo uno de los grandes símbolos culturales de la capital mexicana.

En Xochimilco se encuentran “las chinampas, un extraordinario sistema agrícola prehispánico de islas artificiales construido por los mexicas. Declaradas Patrimonio Mundial por la UNESCO, estas antiguas parcelas de cultivo siguen formando parte del paisaje y de la actividad agrícola de Xochimilco. En sus canales también encuentra refugio el ajolote, un singular anfibio endémico de México que se ha convertido en uno de los grandes símbolos de la biodiversidad del país. De apariencia simpática y casi sonriente, este pequeño animal enfrenta una situación crítica y es considerado una especie en grave peligro de extinción.

Navegar por los canales de Xochimilco es mucho más que realizar un paseo en trajinera, la la tradicional embarcación de fondo plano que recorre sus canales. Es adentrarse en una tradición viva, donde la naturaleza, la música, la gastronomía y las costumbres mexicanas se entrelazan para ofrecer una experiencia única, capaz de conectar al visitante con la historia y el espíritu de México.

 

Photo crédit: Orbita Popular

México no solo se contempla; también se vive con la memoria, los sentidos y las emociones. En cada palabra, cada color, cada sabor y cada historia descubrimos una parte de la identidad de un país que ha sabido preservar sus raíces mientras continúa mirando hacia el futuro.

 

Próxima parada: Chiapas

San Cristóbal de las Casas: un Pueblo Mágico donde las raíces de México siguen vivas.

Este viaje por México continúa… Próximamente descubriremos una de las joyas culturales de Chiapas, una ciudad donde las tradiciones ancestrales, los pueblos originarios, la arquitectura colonial y la riqueza de sus colores se unen para crear una experiencia única.