En el Festival Musique Mult-Montreal, se presentó con gran éxito el grupo "Un Don en la Sangre" bajo el liderazgo de Martín Carrillo conjuntamente con el chinchano Ramón Céspedes en las percusiones acompañado de los hermanos Kullak-Viger Rojas. En segunda parte tuvimos nada menos que a Patricia Cano y su grupo. Fue una noche a sabor peruano. Ramón Céspedes nos explicaba con gran entusiasmo la historia de cada interpretación y me parecía oír a nuestro Nicomedes Santa Cruz, ¿se acuerdan? Nicomedes, el que fuera gran periodista y representante de la cultura afro-peruana y dedicado poeta quien viajó por todo el mundo difundiendo nuestra cultura.
¿Pero qué es la música Afro-peruana? Según declaraciones de Susana Baca, intérprete y compositora peruana a la televisión española: "La melodía afroperuana es fruto puro del mestizaje. Es un árbol que crece amparado en tres raíces: la música hispana, los sonidos indígenas y la herencia de los ritmos de los africanos esclavizados. Asimismo explicó que un ritmo "negro" extendido por la costa de Perú que fue socialmente silenciado hasta mediados del siglo pasado. Quizás como una paradoja del destino, a cambio de la pasada represión, los sonidos africanos han resistido y florecido a través del tiempo. La mezcla también desembocó en nuevos instrumentos: el tambor de África pronto se transformó en el característico cajón, originario de las comunes cajas de embalaje. "¡Pum, pum, pum¡, de abajo se sacan los graves, cambiando la forma de la mano y tocando la parte de arriba los agudos", explica ante la cámara el músico Rafael Santa Cruz, sobre la forma correcta de dar " toques" al cajón. Un instrumento al que "se le puede sacar sonido desde cualquier parte".
El grupo Un Don en la Sangre, con Céspedes en el cajón interpretaron canciones como "Payandé", "El Toro Mata""Puro Cajón" y cerraron la noche con la danza "El Alcatraz" que según se cuenta su nombre se debe a un atuendo de plumas de alcatraz que la mujer llevaba atado a la espalda, al nivel de la cintura; en éste sobresale una larga pluma a la cual debía el hombre ponerle fuego con una vela encendida, pero sin que ninguno de los bailarines perdiese el ritmo. La destreza con que la mujer ejecutaba los movimientos hace casi imposible que el hombre lograra su propósito. Al repetirse la música, se invierten los papeles. Modernamente, las plumas han sido reemplazadas por un cucurucho de papel. Al final, el público fue invitado a bailar esta danza y a mover el cucú. Y tras los aplausos incansables del público, Don en la Sangre terminó su presentación.
En segunda parte, se presentó la compositora y cantante canadiense de origen peruano Patricia Cano. Ella cantó en francés y castellano, con su voz aterciopelada e intensa, interpretó canciones de influencias peruanas, afro-peruanas y brasileras con tintes de jazz así como folk y blues. Entre sus composiciones, escuchamos: "Ica" dedicado a su papá, "Nada de Nieve", "Amazonía" en homenaje a su abuelita, "Ilusión" bossa nova y "Manuela".