
Conocimos a un hombre joven, dinámico que emprendía una gran obra. Nunca pensamos que Alain Simard cumpliría ampliamente con sus promesas de hacer del Festival Internacional del Jazz de Montreal uno de los más completos del orbe; su organización, calidad artística de celebridades que llegaban presurosas, de diferentes lugares del planeta a ofrecer sus mensajes musicales de valioso y extraordinario valor artístico.
Montreal, se vestía de gala para recibir a cientos de miles de visitantes y aplaudir como premio la actuación de los artistas de renombre mundial tanto en los eventos populares gratuitos, en los desfiles musicales al compás de las bandas venidas de la mismísima Nueva Orleans. El pueblo se confunde con las estrellas, es decir una fiesta total. Ese es el festival del Jazz de Montreal.